
Por
Ramy
Mac
Donald
El 22 y 23 de septiembre de 2008, en el auditorio de la URL, fue proyectada la Película El silencio de Neto, en un merecido homenaje a Justo Chang, como parte del curso "Historia de los medios de comuniación: prensa, radio, cine y televisión", del segundo semestre del segundo ciclo, que ofrecemos, por la mañana quien escribe... y por la tarde, Andrés Paz, en la facultad de Humanidades y el departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rafae Landívar de Guatemala. Así tambien, invitamos al sobrino de Justo, Enrique Campang, también profesor de esta universidad, para que nos acompañara y contara un poco sobre la vida del autor del guión de este extraordinario film. Lo que a continuación reproduzco, es una aproximación a lo que iba a disertar...pero que se convirtió -finalmente- en un conversatorio muy agradable, sobre la vida y obra de nuestro gran cineasta chapin.
Disfrutar una vez más El Silencio de Neto, en este pequeño pero sincero homenaje que el Departamento de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Rafael Landívar, le rinde a uno de sus ex maestros más insignes, es un placer no sólo estético, sino académico y -porque no decirlo- comunicacional.
Esta obra, de la podemos afirmar Justo Chang es uno de sus co-autores, junto al director Luis Argueta, ya que ambos son los creadores del guión, esta obra… decimos trasciende el tiempo en esta Guatemala de tantos silencios. Para todos los que estamos comprometidos con la formación de nuevas generaciones de profesionales de comunicación, casi obligar a que los jóvenes vean esta obra, es más que una necedad de viejos. Es una exigencia en c cada semestre, porque cada vez que una la ve… le encuentra más signos, se convierte en más simbólica para todos nosotros.
Con la obligación de venir a ver El Silencio de Neto, pretendemos que la juventud de nuestro país, vea reflejada en el cine, su propia historia: una historia que Justo Chang y Luis Argueta nos cuentan a base de los silencios, que son tan significativos en las principales secuencias narrativas del film. Buscamos que nos veamos en el espejo de nuestra propia realidad: esa que todos callamos, esas circunstancias nacionales que todos evadimos, siquiera pronunciar. Silencios muy nuestros, reflejados a cabalidad en este film que se va ya convirtiendo en objeto de culto, para un grueso numero de guate.
Por eso, tal vez por eso, este proyecto fílmico tiene tanta relevancia, porque es considerado ya como un excepcional objeto de comunicación, digno de exámenes, y análisis serios y profundos…y además de ser un producto artístico-cultural con una muy buena lograda estética, con una narrativa muy propia, con sus personajes muy bien perfilados, con espacios simbólicos diseñados adecuadamente… y que nos brinda una visión del mundo que rompe con todos los esquemas anteriores (en el campo cinematográfico) en este pequeño pedazo de tierra llamado la tierra del Quetzal. Hay, pues, un cine de silencio… antes del Silencio de Neto…y un cine ¿guatemalteco?, después de esta película, que resulta paradigmática…que nos presenta nuestros silencios
Precisamente entre elementos esos semióticos que me interesan destacar, está el nombre. El silencio: concepto que traspasa como una lanza, todo el film. Hoy diríamos: un eje transversal; porque nuestras vidas, las vidas de los guatemaltecos, estan hechos de este elemento. De lo que callamos. Los hijos no hablan con sus padres, solo los escuchan; los padres no se comunican con sus hijos: estos les dan órdenes. Los empleados todavía hoy no se comunican con sus patronos…porque les temen. Los patronos no hablan con sus empleados, porque también les tienen miedo. La incomunicación genera miedo y el miedo redunda en incomunicación. Esto, es producto del silencio en las relaciones interpersonales…y ese es elemento intertextual que nos hace referencia esta extraordinaria película.
Hay una excepción: solo los amantes se hablan en esta Guatemala de silencios…y en voz baja, como murmurando. Y muchos amantes, como los que vimos en esta obra, se aman en silencio. En este país, el silencio ha sido la norma…y los que se atrevieron a hablar, resultado muertos o exiliados, o fueron tachados de comunistas. Solo los valientes rompieron el silencio, como algunos periodistas, algunos poetas, algunos artistas nacionales…algunos pocos… y fueron mal calificados por el establishment de una sociedad, hipócrita.
Por eso tiene tanto valor esta película, porque rompe con nuestros silencios atávicos. Por eso, Justo Chang y Luis Argueta, son valiosísimos en nuestra historia de comunicación, porque nos retratan como somos los guatemaltecos. Esta película es un fiel reflejo de lo que aún somos… o por lo menos de lo que fue esa generación, de nuestros padres o nuestros abuelos. Esa generación que, en el 44, se atrevió a imaginar una Revolución social, política, económica pero cuando hubo necesidad de defenderla… hubo silencios. La mayoría de guatemaltecos hizo mutis, y muy pocos salieron a defender sus conquistas. Hubo silencio generalizado. Muchos silencios que nos duelen a todos, y las generaciones posteriores, todavía no entendemos por qué.
En El Silencio de Neto, la cámara va narrando las escenas del film, calladamente, en una actitud de espionaje infantil, esa historia de la contra revolución de Castillo Armas, financiada por la United Fuit Company, en contra del gobierno de Arbenz. Es la historia de cómo vivieron la invasión del 54, Argueta y Chang, porque ellos vieron entrar al mal llamado ejercito de Liberación Nacional, a sus doce años, más o menos a la misma edad de Neto. Y la vivieron así, como la cuentan.
Por eso, el tipo de narración fílmica de El Silencio de Neto, está elaborado un poco entrecortada, a saltos en el tiempo, fragmentada, y a veces su secuencia salta de un espacio a otro, porque es la visión que tenía en aquel resquicio de puertas y ventanas entre abiertas y entre cerradas. Muchas de las principales escenas, son como “robadas”, estilo espionaje… de sano voyerismo infantil. Son los recuerdos de Justo y de Luis, recuerdos de esa época, un poco entre quebrados y (por supuesto) desde su perspectiva de niños… a veces, muchas veces fuera de las escenas principales, pero como niños curiosos que se acercaban a la realidad, aunque no la entendían completamente.
Por eso, me siento tan conmovido cada vez que veo este bello producto artístico: porque me recuerda mis tiempos de niño, cuando para escuchar la radio, me escondía bajo la cama…y con el volumen muy bajito, escuchaba en la década de los 60´s la radio 9-80 AM, de los hermanos Paniagua y escuchaba las canciones de Los Beatles. No como ahora, que ustedes los jóvenes se esconden del mundo, tras los audífonos y la música de los Ipods, que a la vez son símbolos del standing socio-económico.
Así, Chang y Argueta recrean por medio de la radio, y curiosamente por medio de una emisión del radioperiódico de mi padre, Guatemala Flash, el inicio de la era anticomunista que tanto daño le hizo al país, por sus conductas intolerantes y acciones violentas contra la gente que pensaba diferente. Ese es el cambio de visión que plantea el film, sobre la triste historia de una invasión anti-revolucionaria en este pequeñito paisito, en donde un ejército de ocupación vino a efectuar una mal llamada “Liberación”… representa todo un hito histórico. Una obra de arte que es todo un signo de esperanza para toda una generación. Siempre hay esperanza, y Neto… la representa.
Finalmente, quiero compartir, un sentimiento de profunda gratitud para las autoridades de este departamento, por haber accedido a mi solicitud, para que celebráramos este homenaje a Justo Chang, co-productor del film. Justo fue catedrático de nuestro departamento, en donde yo fui su asistente por unos semestres, apenas. Y también recibí clases de guiones cinematográficos con él, en la Alianza Francesa a su retorno de la Sorbona… y fue un verdadero honor sentirme uno de sus muchos discípulos y admiradores. Nunca pude trabajar con él y menos en este bellísimo film.
Esperamos que, el próximo año, podamos proyectar parte de la filmografía que Justo dejó y estan como tesoros en manos de su familia. El proyecto es preservar esos trabajos realizados en distintos sutratos y formatos, para primero, lograr que se conserven en nuevos esquemas digitales y evitar que se deterioren con el paso del tiempo, o se pierdan, como sucede con las buenas cosas en este país. Y segundo, compartirlos con todos. La obra de Justo refleja –como pocas en Guatemala- historias e imágenes nacionales, que son un espejo de nuestro país. Como espejo es El Silencio de Neto, donde nos podemos ver reflejados fielmente. Un espejo de silencios que hay que romper y no seguir propiciando esa eterna ignominia de no querer reconocer nuestros valores, valores como los de Justo Chang y Luis Argueta…
Disfrutar una vez más El Silencio de Neto, en este pequeño pero sincero homenaje que el Departamento de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Rafael Landívar, le rinde a uno de sus ex maestros más insignes, es un placer no sólo estético, sino académico y -porque no decirlo- comunicacional.
Esta obra, de la podemos afirmar Justo Chang es uno de sus co-autores, junto al director Luis Argueta, ya que ambos son los creadores del guión, esta obra… decimos trasciende el tiempo en esta Guatemala de tantos silencios. Para todos los que estamos comprometidos con la formación de nuevas generaciones de profesionales de comunicación, casi obligar a que los jóvenes vean esta obra, es más que una necedad de viejos. Es una exigencia en c cada semestre, porque cada vez que una la ve… le encuentra más signos, se convierte en más simbólica para todos nosotros.
Con la obligación de venir a ver El Silencio de Neto, pretendemos que la juventud de nuestro país, vea reflejada en el cine, su propia historia: una historia que Justo Chang y Luis Argueta nos cuentan a base de los silencios, que son tan significativos en las principales secuencias narrativas del film. Buscamos que nos veamos en el espejo de nuestra propia realidad: esa que todos callamos, esas circunstancias nacionales que todos evadimos, siquiera pronunciar. Silencios muy nuestros, reflejados a cabalidad en este film que se va ya convirtiendo en objeto de culto, para un grueso numero de guate.
Por eso, tal vez por eso, este proyecto fílmico tiene tanta relevancia, porque es considerado ya como un excepcional objeto de comunicación, digno de exámenes, y análisis serios y profundos…y además de ser un producto artístico-cultural con una muy buena lograda estética, con una narrativa muy propia, con sus personajes muy bien perfilados, con espacios simbólicos diseñados adecuadamente… y que nos brinda una visión del mundo que rompe con todos los esquemas anteriores (en el campo cinematográfico) en este pequeño pedazo de tierra llamado la tierra del Quetzal. Hay, pues, un cine de silencio… antes del Silencio de Neto…y un cine ¿guatemalteco?, después de esta película, que resulta paradigmática…que nos presenta nuestros silencios
Precisamente entre elementos esos semióticos que me interesan destacar, está el nombre. El silencio: concepto que traspasa como una lanza, todo el film. Hoy diríamos: un eje transversal; porque nuestras vidas, las vidas de los guatemaltecos, estan hechos de este elemento. De lo que callamos. Los hijos no hablan con sus padres, solo los escuchan; los padres no se comunican con sus hijos: estos les dan órdenes. Los empleados todavía hoy no se comunican con sus patronos…porque les temen. Los patronos no hablan con sus empleados, porque también les tienen miedo. La incomunicación genera miedo y el miedo redunda en incomunicación. Esto, es producto del silencio en las relaciones interpersonales…y ese es elemento intertextual que nos hace referencia esta extraordinaria película.
Hay una excepción: solo los amantes se hablan en esta Guatemala de silencios…y en voz baja, como murmurando. Y muchos amantes, como los que vimos en esta obra, se aman en silencio. En este país, el silencio ha sido la norma…y los que se atrevieron a hablar, resultado muertos o exiliados, o fueron tachados de comunistas. Solo los valientes rompieron el silencio, como algunos periodistas, algunos poetas, algunos artistas nacionales…algunos pocos… y fueron mal calificados por el establishment de una sociedad, hipócrita.
Por eso tiene tanto valor esta película, porque rompe con nuestros silencios atávicos. Por eso, Justo Chang y Luis Argueta, son valiosísimos en nuestra historia de comunicación, porque nos retratan como somos los guatemaltecos. Esta película es un fiel reflejo de lo que aún somos… o por lo menos de lo que fue esa generación, de nuestros padres o nuestros abuelos. Esa generación que, en el 44, se atrevió a imaginar una Revolución social, política, económica pero cuando hubo necesidad de defenderla… hubo silencios. La mayoría de guatemaltecos hizo mutis, y muy pocos salieron a defender sus conquistas. Hubo silencio generalizado. Muchos silencios que nos duelen a todos, y las generaciones posteriores, todavía no entendemos por qué.
En El Silencio de Neto, la cámara va narrando las escenas del film, calladamente, en una actitud de espionaje infantil, esa historia de la contra revolución de Castillo Armas, financiada por la United Fuit Company, en contra del gobierno de Arbenz. Es la historia de cómo vivieron la invasión del 54, Argueta y Chang, porque ellos vieron entrar al mal llamado ejercito de Liberación Nacional, a sus doce años, más o menos a la misma edad de Neto. Y la vivieron así, como la cuentan.
Por eso, el tipo de narración fílmica de El Silencio de Neto, está elaborado un poco entrecortada, a saltos en el tiempo, fragmentada, y a veces su secuencia salta de un espacio a otro, porque es la visión que tenía en aquel resquicio de puertas y ventanas entre abiertas y entre cerradas. Muchas de las principales escenas, son como “robadas”, estilo espionaje… de sano voyerismo infantil. Son los recuerdos de Justo y de Luis, recuerdos de esa época, un poco entre quebrados y (por supuesto) desde su perspectiva de niños… a veces, muchas veces fuera de las escenas principales, pero como niños curiosos que se acercaban a la realidad, aunque no la entendían completamente.
Por eso, me siento tan conmovido cada vez que veo este bello producto artístico: porque me recuerda mis tiempos de niño, cuando para escuchar la radio, me escondía bajo la cama…y con el volumen muy bajito, escuchaba en la década de los 60´s la radio 9-80 AM, de los hermanos Paniagua y escuchaba las canciones de Los Beatles. No como ahora, que ustedes los jóvenes se esconden del mundo, tras los audífonos y la música de los Ipods, que a la vez son símbolos del standing socio-económico.
Así, Chang y Argueta recrean por medio de la radio, y curiosamente por medio de una emisión del radioperiódico de mi padre, Guatemala Flash, el inicio de la era anticomunista que tanto daño le hizo al país, por sus conductas intolerantes y acciones violentas contra la gente que pensaba diferente. Ese es el cambio de visión que plantea el film, sobre la triste historia de una invasión anti-revolucionaria en este pequeñito paisito, en donde un ejército de ocupación vino a efectuar una mal llamada “Liberación”… representa todo un hito histórico. Una obra de arte que es todo un signo de esperanza para toda una generación. Siempre hay esperanza, y Neto… la representa.
Finalmente, quiero compartir, un sentimiento de profunda gratitud para las autoridades de este departamento, por haber accedido a mi solicitud, para que celebráramos este homenaje a Justo Chang, co-productor del film. Justo fue catedrático de nuestro departamento, en donde yo fui su asistente por unos semestres, apenas. Y también recibí clases de guiones cinematográficos con él, en la Alianza Francesa a su retorno de la Sorbona… y fue un verdadero honor sentirme uno de sus muchos discípulos y admiradores. Nunca pude trabajar con él y menos en este bellísimo film.
Esperamos que, el próximo año, podamos proyectar parte de la filmografía que Justo dejó y estan como tesoros en manos de su familia. El proyecto es preservar esos trabajos realizados en distintos sutratos y formatos, para primero, lograr que se conserven en nuevos esquemas digitales y evitar que se deterioren con el paso del tiempo, o se pierdan, como sucede con las buenas cosas en este país. Y segundo, compartirlos con todos. La obra de Justo refleja –como pocas en Guatemala- historias e imágenes nacionales, que son un espejo de nuestro país. Como espejo es El Silencio de Neto, donde nos podemos ver reflejados fielmente. Un espejo de silencios que hay que romper y no seguir propiciando esa eterna ignominia de no querer reconocer nuestros valores, valores como los de Justo Chang y Luis Argueta…

